"El lado humano del software"

Aprender programación en la madurez

Hoy tengo el placer de presentar a Montesinos, una persona realmente polivalente que quiere contarnos su experiencia al estudiar programación. Disfrutad de su post.

Víctor González – WuaUP

Siempre me he dedicado a las ventas. Extrovertido y últimamente ambicioso. Me gustan los proyectos. Y llegar a la meta. Pero necesito un empujoncito, si no me desánimo y con cualquier excusa abandono. Pero con alguien a mi lado suelo llegar al final y logro resultados.

Hace tiempo quería aprender los entresijos de la programación. Así que un buen día decidí ponerme a estudiar uno de los lenguajes con más futuro según un amigo mío informático. Al menos para empezar y poder desarrollar en entorno web, aprendería JavaScript. Ya sé que empezar a estudiar programación sin una base es complicado, pero el reto me atraía bastante.

Después de darle vueltas y vueltas decidí ponerme manos a la obra. Sabía que en Internet hay información para todo y la encontré. Cientos de tutoriales, algunos buenos para empezar desde cero. El tema pintaba realmente bien.

Todos los días llegaba a la misma hora y me ponía hora y media a estudiar. Todo muy ordenado, sin televisión, silencio.

Pronto comenzaron las complicaciones, había días difíciles, en donde no encontraba sentido a nada. Hacía ejercicios al pie de letra y no conseguía ningún resultado. Me daba errores a cada paso y no entendía el porqué.

Tengo pareja, al compartir espacio común con otra persona, los roces son inevitables y discutes por tonterías, que apenas comprendes. Un círculo vicioso del que la frustración se hizo dueña del panorama. Mi mujer me dijo una vez:

¿Si tuviéramos un hijo pequeño también te comportarías así? Haciendo ver que su padre es un pasmarote que pasa de él y ni siquiera le hace caso. Pues imagínate como me siento yo al llegar todos los días por la noche, el único espacio que tenemos para hablar y te pones a estudiar. Y por supuesto no te puedo decir nada porque te desconcentras y al final discutimos”.

Esta conversación me hizo reflexionar. Aunque aprendiera a programar y trabajara de ello, muy probablemente la situación en el fututo sería la misma o peor.

No teníamos tiempo para estar juntos. Si, juntos de verdad. ¿El mundo no entiende que cuando estás realizando una tarea con ordenador, no sólo es por ocio? Es un trabajo. Aunque te diviertas a veces con ello. Aunque en mi caso me resultaba muy duro. Lo único parecido que había estudiado de joven fue Basic y hace mucho tiempo.

Pasaban las horas, superando discusiones y problemas propios del comienzo. Me preguntaba si algún día podría llegar a conseguir mi propósito. Fue muy duro. Pero la vida no es un algodón dulce y todo lo que merece la pena comprende esfuerzo y a veces sufrimiento.

Estuve un par de meses, donde aprendí que podía estudiar algo incomprensible y hacerlo entendible, donde un mundo aparte se abrió en mi mente. Donde comprendí que con esfuerzo era posible llegar a poder manejar un idioma anti natura, pero aun así llegó la incertidumbre, las promesas se apagaron como una triste hoguera de papel couché, necesitaba resultados reales.

Puede que lo retome en otro momento donde tenga algún incentivo mayor.

Soy una persona que necesita un guía, que me abra el camino, y aunque con dificultades yo pueda tener claro el destino y avanzar. No me achanto por las dificultades, pero si por la soledad del camino. Creo que todos en algún momento nos sentimos igual. Frustrados, y no por las dificultades, sino por la falta de apoyo. Por la inmensidad del espacio y el silencio de las “olas” chocando una y otra vez como un martilleo constante en nuestra cabeza. Pero solos.

Durante esos dos meses intensos, me di cuenta de la dificultad que tiene un profesional del sector a la hora de aprender nuevos lenguajes. Aunque si bien es cierto que después de aprendido uno o dos, los demás son menos difíciles.

Aun así, me di cuenta de la soledad interna que experimenta alguien que además trabaje de forma externa sin apoyo cercano para su día a día.

Conozco a algunos programadores y desde el silencio de sus ordenadores, el repiqueteo de los dedos sobre las teclas, veo que les sume en un falso letargo lleno de angustias y estrés. Mientras el ritmo del código sobre el teclado les hipnotiza, el corazón pulsa rápido por el temor de los plazos y el horrendo mensaje de error en las pantallas. Hay un concepto de introversión, arquetipo adherido a la profesión, donde muchos personajes hechos a sí mismos han conseguido profundizar esa imagen hacia la sociedad.

Me di cuenta que estaba comportándome de un modo u otro como ellos. Y no quiero dejar de ser como soy. Esa danza de signos ante mis ojos me estaba transformando.

Ser introvertido siendo programador debería ser una ventaja. Te encierras en tu mundo y los caracteres empiezan a surgir de tu mente a tus manos colocándolos en su lugar exacto. La imagen que la sociedad tiene de los informáticos es lamentable.

Pero no sólo eso, la complejidad, prejuicios, estrés por plazos, la poca consideración de las empresas españolas que se deben pensar que la mitad del tiempo que los programadores están al ordenador es para estar en Facebook. Determina que la relación trabajo-remuneración sea muy baja actualmente. Además del encasillamiento. Muchos programadores quisieran estar y desarrollar otras áreas como seguridad, usabilidad, pero saben que terminarán donde siempre, programando y finalmente odiando una profesión preciosa y creativa.

Las horas libres, llenas de trabajo sin remunerar, el tiempo que el trabajo les quita de estar con su familia. El alejamiento mental al que está expuesto al tener la cabeza en “otro sitio”. Seguramente no ocurrirá a todos por igual, pero conozco a varios especialistas que tienen el mismo problema. No hablo de arquetipos, pero sí de semejanzas.

Valoré a todo lo que podría estar expuesto. Lo mío es la creatividad, y no me iba aportar más valor que el de un trabajo al uso. Entonces fue cuando lo vi claro. Quería tiempo, tiempo para escribir, tiempo libre el fin de semana. Sacrificando quizás algo de sueldo. Total, el trabajo para un Junior, tampoco iba a ser excesivo.

Ese sentimiento de que el tren pasó en su día y yo no lo cogí a tiempo, sigue perenne en mi conciencia, pero algún día puede que vuelva a pasar, aunque tan sólo lo coja para entretenerme en el camino.

¿Cómo os veis a vosotros mismos? ¿Solitarios? ¿Introvertidos? Cuéntanos tus primeras experiencias y cómo te ves.

MONTESINOS

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