"El lado humano del software"

Emprender un proyecto de software sin tiempo, dinero, ni ideas geniales

En el gremio de los programadores, una gran cantidad de nosotros ideamos proyectos de software para emprender, luego tras dedicar un tiempo se llega a la conclusión que al final el asunto es muy complejo, pues si hacer software es ya tremendo, no digamos su empaque en una web comercial, altas legales, impuestos, promoción, soporte técnico y un sin fin de temas que no voy a mencionar por no aburrir.

La empresa es un cometido extraordinariamente difícil, más con un presupuesto ajustado. El tiempo requerido es extenuante y de muy largo plazo. Es un asunto más para jóvenes mantenidos que para padres de familia.

Entonces se piensa ¿y si busco socios para la idea el proyecto emprendedor? Las dudas sobre los socios son comprensibles y tan habituales que al final lapidan casi todo proyecto: dudas sobre la cualificación del socio, sobre sus horas trabajadas, su lealtad económica, la división de ganancias o pérdidas, su lealtad empresarial, constancia y mil factores más. Por si esto no fuera poco, la visión de un proyecto u aspiraciones personales pueden ser muy distintas entre los integrantes. Un socio empresarial es en cierto modo un matrimonio. Todos conocemos la tasa de divorcios.

El resultado es que al final, prácticamente la totalidad de los proyectos personales son abortados. Y es una lástima. Una auténtica lástima.

Pero queda una alternativa, o un remedio, nada mágico y de mucho esfuerzo.

Es lo de siempre, realizar software abierto, libre y gratuito. Es imprescindible ser consciente de las enormes diferencias que hay entre un proyecto que pretende ser comercial a uno que no. Un abismo. Más de un proyecto personal bien realizado si se mantiene en el tiempo puede acabar produciendo excelentes beneficios, pero sin dinero ni tiempo, no puedes arrancar pensando en hacerte de oro, es un error.

Al realizar un proyecto abierto y no existir aspiraciones económicas la mayor parte de la desconfianza muere. También resulta fácil de distribuir y de difundir. Las exigencias de los usuarios al no pagar se reducen, todo es mucho más fácil.

La búsqueda es por tanto más por aspiraciones de aprendizaje, posicionamiento laboral, etc. Pero siendo realista, un proyecto es demasiado trabajo para sólo aspiraciones personales. Sin ingresos de por medio los proyectos suelen caer en el abandono. Comprensible.

La única solución es que la meta no sea un fin en sí mismo, que el fin sea el camino. Que el camino sea un disfrute sin agobios ni prisas.

Aquí nos encontramos nuevamente con otro problema. El mundo laboral suele exigirnos mucho. Y es muy duro pasarse horas delante de un ordenador para luego llegar a casa y ponernos con el proyecto personal y seguir con lo mismo (programando). Por proyectos se pierden incluso los días de vacaciones. La salud y la familia se resienten. Todo son problemas por algo que no sólo no deja dinero, encima produce gastos. Las recriminaciones vendrán pronto.

El resultante, difícil por no decir prácticamente imposible.

Ante esto, si no se ha abandonado ya (lo más probable) se suele pensar “pues hago un proyecto poco a poco, sin prisas, que salga cuando tenga que salir”.

El problema es que entonces las horas al mismo serán tan reducidas que el proyecto se hace inviable y si se prolonga en el tiempo, puede que lleve años completarlo, de modo que cuando se tenga una primera versión disponible a la luz, ya se encuentre técnica o funcionalmente obsoleta.

Y de aquí se llega al siguiente pensamiento… “para evitar una demora excesiva reduzco el proyecto a la mínima expresión posible”. El problema de la reducción es que entonces el proyecto queda descafeinado, y se llega a dudar de su utilidad práctica para los usuarios.

El programador apasionado que quiera realizar un proyecto a toda costa empezará a saltar a otras ideas, buscando el “Santo Grial”,  que con muy poco desarrollo permita un producto bien “resultón”. El problema es que esa idea genial, es extraordinariamente difícil por no decir imposible.  ¿por qué? Sencillamente porque las “ideas geniales” no nacen de un momento de lucidez, suelen nacer del fruto de un arduo trabajo. Además, las ideas geniales se copian y se tienen que comercializar, vamos que sólo son una parte más de un conjunto mucho mayor.

Llegados a este punto cualquier iniciativa parece cosa de locos, un callejón sin salida.

Empieza a pasar el tiempo y vuelta sobre vuelta. Llega la sensación de inconformismo. No hay solución aparente.

Pero si hay una solución para emprender un proyecto sin apenas tiempo libre, dinero, ni ideas geniales: hacer que lo que hagas forme parte de ti, es decir, de lo que eres. Por tanto, no se trata de buscar una idea genial, más bien, es hacer lo que uno quiere ser, e irle colocando a ese software o proyecto las partes de uno. Tu propia esencia.

El resultado será genial, pues el proyecto será un camino de aprendizaje y de descubrimiento personal, no sólo un software. No cambies tú por el proyecto, adapta el proyecto a ti.

Las ideas irán naciendo solas a medida que progreses. Te acabarás haciendo un experto en las áreas relacionadas a tu proyecto que te harán muy atractivo laboralmente y quien sabe, quizás algún día puedas vivir del mismo.

Recuerda, lo importante no es la meta, es el camino, no te adaptes al proyecto, adapta el proyecto a ti, a lo que eres, haz lo que quieres ser y disfrútalo.

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