"El lado humano del software"

Estás siendo despedido, enhorabuena, te acaban de poner un ayudante

Lo he visto tantas veces, que me siento obligado moralmente a advertirlo para ver si de una vez se reducen los sufridores para el ritual del sacrificio.

Es típico, el clásico sufrid@r que lleva mucho tiempo sacando adelante un proyecto extremadamente difícil. Un proyecto de mucho esfuerzo y horas de trabajo duro.

Si, sacar adelante ciertos proyectos complejos puede ser más difícil que abrir una zanja con nuestras propias manos, la mente se exprime al máximo y el cuerpo se petrifica.

El sufridor lleva quejándose de su situación a sus superiores hace meses. Estos parecen que le escuchan y le dan palmadas en la espalda de ánimo, está consiguiendo grandes logros y así parece ser valorado.

El sufridor se anima pensando que por fin le están reconociendo su trabajo, que dejarse la piel merece la pena pues pronto llegaran los frutos de tanto sacrificio. Mantiene una esperanza, es lo último que se pierde “vendrán tiempos mejores, todo se hace por una meta”.

Pero esa meta se eterniza en el tiempo, y la situación sigue y sigue. Llega un momento que el sufridor está extenuado, pero “sólo” es un esfuerzo más, y sigue y sigue, se forma parte de un equipo con la empresa, seguro que vendrán tiempos mejores, se mantiene la esperanza.

Pasa y pasa el tiempo, y por fin, el producto al que el sufridor ha dedicado tantísimo esfuerzo se encuentra terminado o encarrilado, y parece que el ansiado día llega, ¡le van a poner un ayudante! ¡incluso dos!

“¡Qué bien! ¡Fiesta! ¡Por fin mis plegarias se han oído!” El sufridor se siente reconocido “seguro que pronto ya van a venir mejoras salariales” “Ya no seré el último de la cuadrilla” Y se va con la pareja a celebrarlo por todo lo alto hasta con sexo… “sin duda todo está cambiando”.

Al poco de empezar a tener al/los ayudantes su primer pensamiento es “je je jeeee 😝 ¡ahora las tareas duras se las doy a ellos y se acabó mi mala vida!”.

Para su sorpresa la segunda lección: no conocen su aplicación  y debe dejarse la piel formándolos, explicando lo mismo una y otra vez. Pero piensa “No importa, seguro que, tras este largo periodo de formación, casi ya mismo voy a empezar a tener mejor vida” “Por cierto, aún la empresa no me ha repercutido en el salario que ya soy jefe, ¡que lentos son para los trámites administrativos!”.

El sufridor reclama, en la empresa le dicen que son trámites burocráticos. El sufridor se consuela “ya pronto todo llega”

… y claro que llega, llega su despido, la empresa ganó tiempo, tiempo para que hiciera el núcleo duro del aplicativo, tiempo para seleccionar a quien/es le van a reemplazar, y tiempo para que el sufridor formara con empeño y tesón a dos nuevos… es hora de que le despidan! ¡Estaban hasta las narices de oir sus quejas!

Luego que le queda, el vacío y la indignidad interior, se siente un pobre infeliz, un desgraciado, se sigue quejando pero esta vez con sus amigos y pareja, pero en el fondo de su indignidad está en soledad, al fin y al cabo, todos le dicen “total, todas las empresas son así, das dos pataletas y empezar de nuevo…” El sufridor perdió otro año de su vida viviendo por y para el trabajo… pero el ser humano es tan estúpido que cae dos veces y tres en la misma piedra, la excusa es la necesidad.

Debemos tener en cuenta que en cualquier sector y más en el del software es importante el traspaso ordenado y diligente de las aplicaciones informáticas, pues su valor está en el conocimiento de los entresijos del código. En cualquier caso, cuando nos hacen esta pinza, prácticamente no se le puede hacar nada, lo mejor es ser profesional y seguir hacia adelante, pero aprendiendo.

Conclusiones.

  1. Estar quejándose todo el rato en busca de empatía habitualmente sirve de poco. Pasado cierto punto que has dicho las cosas que tenías que decir, ya es mejor callar y actuar en consecuencia con prudencia cortando cualquier cosa que te haga sufrir. No admitiéndolas.
  2. Si te ponen ayudante/s tienes que empezar a cobrar más dinero inmediatamente, aunque sea un mínimo detalle, no hay excusas, ni burocráticas, porque si no es así, refleja que las verdaderas intenciones son las de un despido.
  3. Sufridor, entérate de una vez: lo importante, lo verdaderamente importante se encuentra en el camino, nunca, repito nunca en la meta. Si estas sufriendo por el camino por una meta, estas tirando la vida a la basura. Esto no significa no esforzarse, significa no pasar de ciertos límites, y estos llegan antes de lo que parecen.

Comparte este artículo con tus compañeros, es hora de terminar con los sufridores.

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