"El lado humano del software"

Lo que sienten las consultoras

Las consultoras, siempre con la denominación de origen de «cárnicas» (sátira) también se llevan mucha porción del pastel del sufrimiento.

 

No siempre se quieren hacer las cosas mal

En principio, los profesionales gestores de las consultoras, tienen la intención de hacer bien su trabajo, al fin y al cabo, son también trabajadores, con responsabilidad, profesionalidad.

Pretenden hacer una labor empresarial que cumple con una función de optimización y de resolución de problemas en el sector tecnológico. Es más, no sólo es la intencionalidad, la gran mayoría de las veces se hace lo mejor posible

 

¿Habéis imaginado lo que siente un responsable gestor de una consultora mediano pequeña?

Pues lejos de las críticas populares, muchos sienten que son víctimas de palos por todos lados, siendo encima los grandes incomprendidos del sector tecnológico.

Nosotros los programadores lidiamos con la asfixia de las entregas, ellos con el paso inexorable del tiempo y la obligatoriedad de tener que facturar. Algunos se sienten por dentro con una soga al cuello constante

Para empezar, la gestión administrativa es brutal, mucho peor de lo que se puede llegar a imaginar cuando se ve desde fuera, se come muchísimo tiempo. Pero este sólo es el comienzo de los problemas, lo realmente duro viene después.

 

El proceso de selección.

  • Ocuparse de las webs de selección.
  • La preselección de CV llenos de mentiras, rollos y demás.
  • Lograr conseguir que los candidatos vengan con las condiciones preestablecidas.
  • Tenerse que quedar muchas veces hasta las mil -incuso parte de la noche-  porque el candidato no puede a otra hora si está trabajando en otro sitio.
  • En la entrevista, el tocho que ya no saben que decir para aparentar que son serios para distinguirse. Pretenden dar una sana imagen corporativa que aburre extraordinariamente a los candidatos más experimentados y que estos por educación callan, pero piensan “¿te puedes ahorrar el responso por favor?”
  • Y por supuesto otro rollo aún peor, el que cuentan los candidatos para ponerse bien puestos, los nervios, las neurosis, los complejos de superioridad y mil historias psicológicas que deben de oír.
  • Saber que la mayoría de los candidatos piensan horrible sobre su consultora (aunque lo disimulen por necesidad).
  • Oír mil tecnicismos que no comprenden ni la cuarta parte.
  • Seleccionar a ojo, porque por más metodología y psicología al final es a ojo.
  • La negociación económica.
  • Tras perder un montón de tiempo, que al final diga no por cualquier razón.
  • Y ahora a presentarlos a los clientes finales que más de lo mismo. Tiradas erráticas de candidatos, etc, etc.
  • Soportan una competencia brutal de otras consultoras cárnicas que no hacen ni entrevista, sólo una escueta llamada telefónica. Todo para unos márgenes pírricos pues los clientes finales ya saben de lo que va la historia y pueden apretar más que un cinturón de guillotina. Encima los candidatos piensan que la consultora se está «forrando» a su costa. Si, es cierto, las consultoras de más «rollitis» tienen más márgenes, pero también su una burocracia que se los come.
  • En algunos casos tener que soportar la competencia de los propios compañeros.

 

Los empleados externalizados

Por otro lado, tenemos a los trabajadores externalizados y que forman parte de su plantilla, la gran mayoría funcionan bien pero luego se producen gran cantidad de problemas:

  • Externos mentirosos o que actúan con poca honestidad.
  • Externos inoperativos que sólo quieren calentar la silla trabajando lo menos posible.
  • Externos que sólo buscan reivindicaciones sindicales (justas o no, no es al caso en este contexto).
  • Los que siempre están de baja laboral.
  • Los que se marchan en la fase final de un proyecto, dejando colgado al cliente y comprometida la imagen de la consultora.
  • Externos que justificadamente o no, sufren mucho en el cliente final y están constantemente quejándose. Suponen un gran consumo de tiempo pues hay que estar haciendo de psicólogos.
  • Los que al poco de arrancar un proyecto el cliente final te los tira para atrás por cualquier razón.
  • Externos que tienen muy buena voluntad, y que superaron el proceso de selección, pero que luego se comprueba que no tienen suficiente capacidad técnica o mental para seguir adecuadamente la evolución de los proyectos.
  • Los externos que terminan su labor en un cliente final y que vuelven a las oficinas ociosos porque no tienen nada que hacer. Aquí los hay de varios grupos:
    • Los que apenas se encuentran preparados para otros trabajos porque se han quedado obsoletos ya que en el cliente final hacían una labor muy concreta.
    • Los que no se muestran en absoluto proactivos, y además parecen que se encuentran encantados con la situación.
    • También los que ganan mucho, están bien preparados pero no se les encuentra un cliente final en el que reubicarlos. Es una contradicción porque su despido es perder un empleado valioso, pero por otro lado la inactividad es una sangría económica.
    • Etc… etc…

 

La soledad interior al que le toca ejecutar el despido

Ya cuando la cosa va mal, tener que despedir, un mal trago que supone una labor desagradable. Hagan como lo hagan siempre van a ser criticados.

  • Si el despido es fulminante por serlo.
  • Si el despido es suavizado supone un consumo de tiempo brutal, y encima se le da tiempo al ex-empleado a criticar a la consultora delante de otros empleados, con lo que puede arruinar la imagen que tanto ha costado labrar.
  • Luego al tribunal laboral, cosa harto desagradable.
  • La labor administrativa que produce.
  • La tajada que supone en la cuenta de resultados, destrozando de manera repentina e inesperada los pocos beneficios que se han ganado.
  • Tener que lidiar con las críticas que luego recibirá la consultora a causa del despido, pues el sector es como un pueblo y al final todos acabamos sabiendo de casi todos.

 

Los clientes tóxicos

  • Tener que superar el filtro de selección para ser consultora homologada
  • Tener que aguantar la humillación de ser una consultora subcontratada, lo que la convierte en cárnica pura y aceptarlo por necesidades económicas. ¿Acaso creéis que a una consultora le gusta ser una subcontrata de la subcontrata? Lo odian, tanto como nosotros.
  • Los clientes tóxicos. Rácanos a extremo duro. Algunos ni pagan, o pagan tarde y mal.
  • Los clientes prepotentes y brutalmente corporativistas, a los que se les debe servir pleitesía.
  • Los procesos de selección que se cancelan cuando ya estaba la operación cerrada.
  • Recibir insinuaciones de querer ciertos bonus que rozan el límite de lo legal por parte de algunos clientes y vadear la situación aún  a costa de perder e cliente.
  • El clásico cliente que contrata con 10 consultoras a la vez para una competencia insana. Perjudica a todos, incluido al mismo cliente final aunque este crea lo contrario.

 

Y ya no digamos licitar para la administración pública, infierno de la burocracia.

Etc… etc..

 

En resumen, tienen que estar disimulando con todo el mundo, un pensamiento frecuente que les ronda es “todo esto es una mierda”. Pero lo callan, pues revelarlo sería su ruina. Todo lo contrario, tienen que vender su éxito constantemente. Nosotros los programadores al menos podemos llorar y quejarnos, ellos no tienen derecho ni a eso.

Esto es sólo la punta del iceberg, hay muchísimos puntos que he quitado por no aburrir.

 

Lo que aguantan muchos gestores de consultoras mediano pequeñas es sencillamente admirable.

Sin dobles lecturas, con pureza.

 

Desde aquí un poco de cariño desde los programadores para estos pobres sufridores.

 

¿Consultoras sí? ¿Consultoras no?

Gran parte de la problemática parte de los clientes. Consultoras profesionales SI, y con un planteamiento de partida completamente distinto. El problema se puede solucionar con una reeducación desde los empleados/consultoras/clientes finales. Puntos que iremos tratando en un futuro.

Los programadores WuaUP somos aliados de las consultoras que van de frente, y juntamos sinergias en la misma dirección. Pero eso sí, ya nos conocemos casi todas las estrategias posibles, no somos idiotas. Hablamos claro.

No más entrevistas para idiotas / No más mentiras sobre la realidad del sector.

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