"El lado humano del software"

Por qué hay tantas consultoras?

“Carne picada, la especialidad de la casa”

Muchos de nosotros trabajamos para consultoras, las conocidas popularmente como “cárnicas”. Se las denomina de este modo por el sentimiento general -justificado en multitud de ocasiones- de tratar a las personas como un objeto de carne. Un objeto material con el que comerciar, dejando el aspecto humano a un lado.

El principal mal al que se les acusa es que se prima la entrega rápida por encima de todo, aunque esta sea esta una “chapuza integral”, para luego rellenar la fachada con el contenido a precio de incidencia.

No todas las consultoras son iguales. Es más, en la misma consultora, dependiendo del departamento/circunstancias la sensación puede ser bien distinta.

Hay webs, que desde una visión parcial se dedican a desacreditar a las consultoras y clientes finales mediante el insulto (para evitar las responsabilidades legales ocultan los nombres). Nos perjudican a todos, pues hacen que reclamaciones justas se vean como los típicos gritos al aire de unos extremistas con mucho odio/rencor en su interior. Están redactadas por personas de un determinado espectro ideológico político (propenso a este tipo de feroces críticas). En sus comentarios participan otros que simplemente se encuentran resentidos por alguna amarga experiencia. La relación con este síndrome parasitario nos daña. Se puede decir mucho sin caer en la ofensa y tan bajo.

Se produce por tanto una sensación distorsionada. Lo cierto es que cuando la gente está contenta, no hay necesidad psicológica de comentar frustraciones. Yo también he vivido en varias consultoras la sensación cárnica en mis propias carnes, aunque en este momento, me siento contento en la que trabajo, y eso que ya llevo algunos años. No todo es tan negro. Lo que más hay son grises.

Debemos de tener presente la existencia de los típicos trabajadores que piensan en realizar sus horas “calentando la silla”, en vez de dar valor al trabajo que realizan. Para este tipo de trabajadores la proactividad y calidad es lo de menos. En resumen, menosprecian el valor de lo producido y sólo tienen la premisa que el empresario por norma y sin distinción, es un ser de baja calaña. Este tipo de trabajador es el equivalente a la consultora cárnica que todos repudiamos, pero en “versión trabajador”. Las consultoras lidian muy frecuentemente con este tipo de empleados. Es una forma de pensar que considera que por algún motivo “mágico” el empresario se encuentra en eterna deuda con él. Es tan dañina como el pensamiento inverso, la del empresario que considera que sus trabajadores son maquinaria de producir, independientemente de sus circunstancias. Extremos que deshumanizan.

Las consultoras ya no tienen los márgenes de antaño. La competencia hoy día es brutal; por tanto, me atrevería a decir que hemos pasado de consultoras “cárnicas” al binomio de cárnicas + clientes “tóxicos.

En teoría la consultora sirve para hacer al cliente tóxico el proceso de filtración inicial, de selección de personal, y de descarga del trabajo de gestión. En la realidad muchas (las típicas cárnicas) no hacen ni eso. La entrevista es casi inexistente y se olvidan de su empleado en todos los aspectos, incluso ante el cliente final. Es evidente, existen por otros motivos. Luego hay otras que verdaderamente se esfuerzan por querer dar una calidad en el servicio, y se ven muy perjudicadas por una competencia desleal en que sólo importa el precio. Son consultoras que sufren de las cárnicas tanto como nosotros.

Las teorías más duras son “conspiranoicas”: de tipo evasión fiscal o una forma en la que ciertos ejecutivos pueden obtener -de algún modo legal o no- plusvalías. Estas acusaciones no se pueden ni deben decir a la ligera. Es un disparate generalizar y mucho más para un tema tan grave.

Las clásicas mentiras que nos venden para justificar la existencia de las consultoras, son la temporalidad en los puestos (para eso existe el contrato temporal), la especialización en la selección de técnicos y/o el ahorro fiscal. Puro humo, nada de esto justifica la existencia de las consultoras.

 

¿por qué hay tantas consultoras tecnológicas?

Dejando a un lado las teorías “conspiranoicas”:

  • La externalización es ideal para los grandes capitales de riesgo poseedores de la mayor parte de las grandes empresas; les permite expansiones y contracciones muy rápidas sin las enormes complicaciones de la forma de contratación tradicional. Se prima la capacidad de reacción por encima de otra cosa. Con independencia de las crisis periódicas globales y locales, los productos pasan del éxito al olvido en ciclos muy rápidos.

 

  • Gracias a la externalización, las empresas pueden hacer despidos masivos sin el coste de la mala reputación en los medios de comunicación, sin dañar su marca. En algún momento de crisis pueden despedir a decenas, centenares o miles de empleados. De hecho, en algunas ocasiones he visto como luego el presidente/ejecutivo de la empresa sale en los medios de comunicación diciendo que para afrontar la crisis de su empresa no han despedido a nadie y que incluso han aumentado sus beneficios.
  • En teoría, a un consultor se le contrata por la necesidad de un trabajo puntual; pero la realidad es que muchísimas empresas tienen departamentos enteros funcionando mediante externos. Al subdividir la producción en múltiples consultoras se rompe la fuerza de cualquier representación legal o sensación de conjunto, es una forma para que un colectivo que tiene la sartén por el mango, pierda todo el poder.
  • Debido al desconocimiento de las empresas que contratan a las consultoras (al ser gente de empresariales, abogados, algunos incluso analfabetos digitales) se cree que los aspectos tecnológicos no tienen nada que ver con los funcionales, por ello se separan ambos mundos artificialmente, y son los analistas funcionales los que se suelen encontrar fijos en los clientes finales. Es como pensar que los verdaderos arquitectos son los funcionales, y los técnicos son meros albañiles (sin menosprecio a los albañiles, profesión muy respetable y digna).
  • Al rotar constantemente los externos por una multinacional, los internos (empleados de la multinacional) se afianzan al evitar que externos indeseados les copen sus puestos.
  • Si tienes tiempo de hacer la caja antes de salir ya puedes sentirte afortunad@. Así de rápido va el despido en el cliente final. Suerte tendrás si la consultora te logra re-ubicar.

    Los empleados externos a nivel individual pueden ser despedidos rápidamente: si un empleado según los propios criterios del cliente final no tiene el conocimiento técnico necesario, o si sienten que no se adapta bien al grupo. Generalmente dicho criterio de valoración se basa en si el empleado logra materializar el producto que ellos necesitan en una estimación ilusoria del tiempo que se debería tardar en hacer el producto. Una estimación puramente empresarial. Si el empleado no se deja intimidar para conseguir esos tiempos de récord, puede ser enviado a la calle. Los externos vivimos con la sensación constante de estar en un trabajo completamente “vendido” es decir, de vivir eternamente en un posible despido.

En antaño, casi cualquiera podía montar una consultora. Ahora no, el mercado se encuentra saturado. La competencia de precios es atroz. Impera la selección natural.

Por otro lado, se está pasando del desconocimiento y de considerar como un gasto la parte digital, a ser el ADN de cualquier empresa. Hasta el punto de que todas las empresas acabarán transformándose en mayor o menor medida, en empresas de informática, y más aún cuando los automatismos robóticos se vaya incorporando a todos los sectores, incluido la atención al público.

La legislación sobre la externalización de servicios no va a cambiar a corto o medio plazo. No hay voluntad política y tampoco intereses económicos. Esto es con lo que nos toca lidiar… ☹

En resumen, existen tantas consultoras porque cada vez se separan más los procesos, al externalizar se minimizan los riesgos y se gana flexibilidad.

Trabajar para una consultora tecnológica no es implícitamente malo. Es más, puede tener incluso de positivo, un especialista podrá estar tocando todo tipo de proyectos, lo que fomenta la creatividad y el aprendizaje continuo, rodeado de un ambiente laboral entre expertos en la materia, sin estar consumiendo tiempo en otras tareas ajenas a la profesión como sucede en los puestos dentro de las multinacionales. El principal problema llega cuando el profesional es externalizado en un cliente final y abandonado a su “suerte”.

Para que la “rueda” funcione, se necesita de profesionalidad, realismo, y que todas las partes, clientes, consultoras y empleados de estas, sean conocedores de las necesidades de los demás. Se necesita una reeducación. En cualquier caso, los intereses económicos mandan.

¿Se te ocurren más motivos por los que existen tantas consultoras? ¡Cuéntanos! ¡Esperamos tus comentarios!

1 comentario en “Por qué hay tantas consultoras?

  1. Hola.

    Hoy he sabido de una persona que trabajaba para una Consultora y ha sido despedida fulminantemente.
    El despido de hecho es “improcedente.”

    Por supuesto no tiene nada que ver con la calidad del trabajo que desempeñaba (de gran complejidad técnica).

    Simplemente, es la forma de trabajar que tienen muchas consultoras, por “protocolo”…Llegado cierto momento, despiden, que ya vendrá otro/a a quién exprimir…

    Saludos.

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