"El lado humano del software"

Programadores raritos

Nuestro colaborador MONTESINOS nos invita a reírnos de nosotros mismos y de los tópicos…

Lo siento. Desde fuera se os ve fatal. Sé que vais a leer esto y apedrearme o enamoraros porque es el fiel reflejo de la realidad. Os creéis fantásticos. Con todo el poder del mundo bajo vuestros dedos.

Pero el resto del mundo no os comprende. Ni vuestro jefe. Ese que no tiene idea siquiera de loguearse en su portátil. No os frustréis. Es la realidad. Cientos de horas delante del ordenador y sois unos miserables. Da igual que hayáis inventado el algoritmo de Google, o inventado Twiter. Nunca vais a ser una estrella del rock.

¿Qué imagen tienen de los “informáticos” el común de los mortales?

La oscuridad de vuestras mesas, con esa lámpara led de bajo consumo. La mera fotografía de muchos de vosotros con esas lentes de pasta, de marca eso sí. Imagen fantasmal. Gutural hasta la saciedad. Es la imagen de alguien siniestro que tiene el mundo a sus pies y eso, eso a la mayoría no nos gusta.

Hay una foto inapropiada

(si estas en el trabajo no bajes el scroll y deja el artículo para luego)

 

 

 

 

 

Bien desde el concepto arquetípico de la profesión es alguien introvertido, poco hábil socialmente, pero todo un cerebrito con la tecnología. Solitario empedernido, con parafilias inconfesables y deseos irrefrenables de hackear al mismo Bill Gates.

Siento que la imagen que dais es horrible. Pero no penséis que es pura venganza, desde Hollywood hasta cualquier película de esta pequeña Europa en donde salga un programador, es así. ¿Influencias del cine? No sé, pero si es cierto que el cine refleja en cierto modo la realidad, quizás exagerándola.

Cierto es que habrá de todo como en botica, pero seguro que los programadores extrovertidos, el alma de la fiesta, populares entre sus amigos por sus gracietas, se cuentan con los dedos de la mano y seguro que su trabajo o es mediocre o poco tiene de programar. El hábito no hace al monje, pero todos los monjes llevan hábito. Y es cierto que el trabajo en sí de concentración, de tener habilidades con un lenguaje inútil fuera de su ámbito, promulga que la misma utilización socialmente del lenguaje común sea más dificultoso y alejado de la inteligencia emocional.

Ya me diréis si tengo razón o no. Es un tema controvertido. Lo sé. Este artículo no es un insulto. Es un debate. Y nos gustaría que hubiera feedback por vuestra parte. Que argumentarais si lo que pretendo reflejar es cierto o una mera fantasía tópica de vuestra profesión.

Estoy aquí para haceros ver otro tipo de preocupaciones fuera del contexto laboral y profesional. Pero que a la larga o ayudará a ser mejores profesionales si entendéis como se os ve y podréis cambiar poco a poco ese san Benito que tenéis colgado. Friquies (Usar la k si os viene en gana)

El día a día os puede dejar extenuados, sin ganas de nada. Pero todos sabéis que no podéis dejar vuestro cuerpo en descanso. Pues sí, vuestro cuerpo ha estado descansado durante toda la semana, excepto por una postura cruel e inhumana de estar tiesos delante de una pantalla, cual mísera estatua. Vuestra mente, quizás no. Llegado el fin de semana hay que sacar la bici a paseo y vosotros encima. Tener cuidado, esas palizas de finde al final las pagáis entre semana.

Y, por cierto. Veis, como sois lo que mencionaba antes. Seguro que os habéis equipado de la hostia. Ni en los mejores tiempos Indurain (el ciclista, para los amigos latinos que tanto nos leen) iría tan equipado. ¿Pensáis que vuestro cuerpo fofo va a agradecerlo entre diario? Pues no. La rutina física es para ejercitarla al menos día si, día no. Pero bueno, disfrutar de vuestra comida preparada y salir al campo con la tortilla comprada en el supermercado. Que ya os merecéis un poco de tiempo libre.

Ya os propondré otra forma de estar sanos sin daros la paliza maestra del fin de semana. Y además relajados. Y comiendo bien.

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