"El lado humano del software"

Ser responsables sí, sufrir no

En el anterior artículo Así nos exprimen, hablaba de lo terrible de la situación que solemos sentirnos los externos, verdaderamente triste en muchos casos particulares. Pero ya está bien de lamentarnos, ¡vamos a las soluciones!

El asunto es más complejo de lo que habitualmente nos venden, la raíz “del mal” “el lado oscuro” como se diría en cierta película… son las capas, capas de diferentes estructuras en las que se mueve el mundo. Cada capa nos hace separarnos o distanciarnos de lo que sucede en otra, es algo así como cuando vemos un telediario y visualizamos los acontecimientos terribles de algún lugar lejano. Apenas prestamos importancia por costumbre y sobresaturación. No es sólo un problema capitalista, es un problema del propio ser humano y congénito/impregnado en todo tipo de ideologías de izquierdas y derechas.

La solución no se encuentra en ninguna proceso informático o flujo de trabajo. Ahora bien, si apenas podemos mejorar lo que nos rodea, ¡Podemos cambiar nosotros mismos!

La pregunta es ¿de qué sirve cambiar uno mismo? ¿es factible? la predisposición social puede hacernos incluso pensar que la idea es ridícula.

 

Y, ¿cuál es esa magia que lo arregla todo?

No hay magia, pero sí una voluntad dentro de nosotros, la de mantener un principio inquebrantable, que jamás debemos saltarnos, un principio simple y poderoso: ser responsables sí, pero sufrir no.

De modo que si te matas y das ese 10% recursivo e infinito de incremento de productividad que nos exigen las empresas a cada iteración, no creas que con ello estas solventando algo, sólo ganas tiempo. Matarte a trabajar solamente sirve para que a la siguiente iteración exijan más, y también más a tus compañeros. Es una de las peores formas de ganar tiempo que existe. No, no queremos rascarnos la barriga, nos gusta trabajar, nos gusta hacer productos, pero no sufrir.

Si mantenemos este principio de dejar de sufrir pese a la presión y de no matarnos en cantidad de horas trabajadas, veremos que muchas de las cuestiones que se plantean, se reducirán, o al menos nos afectaran en menor medida, el daño será menor.

Al dejar de sufrir, dejaremos de maldecir, estamos quitándonos energías o emociones negativas que suponen un desgaste emocional que nos produce mayor cansancio y agotamiento mental, incluso empezaremos a dormir mejor por las noches y tendremos menos propensión a estar irritables. Veremos de algún modo la luz.

 

¿cómo se logra?

Abordándolo desde dos perspectivas distintas. La primera, es una visión desde nuestro interior, y la segunda es cambiar las circunstancias que nos rodean, ahora bien, la primera es la más importante y en la que nos deberemos centrar.

En el terreno profesional, no debemos tener excusas mentales para sufrir, ninguna. Sí, somos humanos y como tal tenemos sentimientos, no somos robots ni entes abstractos. Hay muchos tipos de dolor, el dolor físico y el dolor emocional.

El dolor físico deberemos procurar evitarlo cuidando la salud y aceptarlo como parte integrante de la vida; como la muerte es parte de la vida.

El dolor emocional al trabajar en un proyecto ¿Qué lo provoca? ¿Quizás algún compañero/jefe estúpido? Pobre, en ese caso el problema lo tiene la persona que es así y no tú. ¿Quizás la situación del sector que nos hace aguantar y aguantar… y por qué aguantamos?

Ya estamos llegando al fondo del asunto… ¿Quizás el dolor provenga del miedo? , la inmensa mayoría del dolor proviene de un punto de origen oculto, el miedo, el miedo a perder nuestro trabajo, el miedo a no encontrar otro trabajo, el miedo al fracaso, el miedo a la falta de poder adquisitivo y por consiguiente a un empeoramiento de nuestro status económico que pueda perjudicarnos a nosotros e incluso a nuestra familia, pero en resumen, es miedo.

Perderlo no significa aceptar todo con resignación ¡ni mucho menos! tampoco es tener poca coherencia o ser irresponsables.

Simplemente, sufriendo no logramos nada, sólo empeorar las cosas, gastar energías. Si nos enojamos, la furia nos hará perder la razón delante de los demás. Cuando algún jefe nos haga sentir presionados, le podremos decir esto mismo, responsabilidad , sufrir no. Cuando no sufres, porque tienes la voluntad de no sufrir, puedes exponer tus principios con mayor claridad y serenidad. Tus argumentos serán más persuasivos, y nadie te podrá rebatir el argumento de responsabilidad inteligente. Nadie te puede obligar a sufrir, y nadie puede rebatirte y decirte que debes sufrir bajo cualquier pretexto.

Siguiendo este principio, al perder el miedo, no dejaremos que nos impidan satisfacer nuestras necesidades básicas de descanso físico y mental, pues las largas jornadas de trabajo o no respetar nuestros días festivos que nos correspondan, son una equivocación. Pueden ser justificadas por un corto periodo de tiempo, pero el problema es cuando se vuelven un modo de vida.

El estrés es también otra forma de sufrir, y no conduce a nada positivo, no debemos justificarlo nunca y si sucede, es porque hay algún planteamiento equivocado. Si lo sientes cambia tu ritmo de trabajo inmediatamente. Debemos priorizar, haciendo tres montones, lo prioritario, lo normal, y lo que sería bueno hacer (y que probablemente no haremos).

Todos hemos tenido temporadas de mucho trabajo, o de falta de reconocimiento, pero con indignación, miedo y sufrimiento, no vamos a mejorar las circunstancias.

Dejar de sufrir es mucho más que un principio, es incluso un modo de vida, que te hará crecer y mejorar como persona, y lejos de ser insensible, te hará incluso más próximo a los demás.

Al final, la solución práctica, suele ser el arte de ganar tiempo, es decir, no alterarnos y entregar lo que se pueda, minimizando en lo posible lo omitido como si fuera algo sin importancia.

Ganar tiempo supone que se visualice muchos resultados delante del cliente pero que en la codificación queden cosas pendientes; luego el analista programador puede ir codificándolas en nuevos espacios de tiempo que se tendrán que ganar a base de creatividad. En cualquier caso, con estas entregas parciales, el cliente se calma al reducir su miedo, es mejor una entrega parcial que una ausencia total de entrega.

Ya sabemos los cuentos de hadas que se inventan, versan sobre los tiempos ficticios en los que debe estar todo terminado.

Si los objetivos de una entrega no están cubiertos es recomendable que antes de llegar la hora límite , dediques unos minutos en ir buscando una justificación de la causa del recorte de la entrega, y que esta sea lógica y tire balones fuera, por ejemplo, alguna cuestión funcional que el cliente olvidó. Esta razón no debes decirla, es mejor centrarse en lo positivo, en lo bien que hiciste la entrega, pero dado que es imposible cambiar a los demás, si te vienen a malas, tendrás el “AS” bajo la manga del argumento preparado.

Si mucho tiempo antes de una entrega sabes que no vas a llegar, es mejor cambiar lo que te encuentras codificando por otras cosas más plausibles y que se encuentren en la lista de tareas pendientes y que generen resultados.

El arte de ganar tiempo lo hacen muchos políticos y genera buenos resultados ante problemas difíciles.

Gana tiempo priorizando y sin hacer horas extras. Si intentan obligarte a hacer de forma sistemática horas extra ten excusas preparadas. Si bien las excusas sin justificante impreso no sirven para ausentarte del trabajo, sirven para evitar las horas extras. Nadie podrá exigirte que demuestres con un certificado tu visita al médico si esta se encuentra fuera de horas laborales.

Para evitar las horas extra hay muchísimas excusas: el cumpleaños de tu hijo, el aniversario de pareja, un familiar enfermo, el fontanero que tienes un escape de agua en casa, etc. No te sientas mal por emplearlas. Sólo defiendes tú derecho a la vida. Por otro lado si es una circunstancia puntual, seremos comprensivos.

La gente aguanta por miedo, miedo a ser despedido, a parecer “quejica”, cuando lo único que nos debe dar miedo es no dedicar tiempo al aprendizaje/practicar, pues este debe ser nuestro principal objetivo en la profesión: lo único que “garantiza” un futuro hoy día, si es que hay algo “garantizado” es la necesidad imperiosa del constante reciclaje de conocimientos. Nadie, ninguna consultora, ni ninguna multinacional o cliente final, te va a garantizar nada.

El valor está en tu propio esfuerzo, en tu flexibilidad mental

Lo dicho, lo único seguro es tu aprendizaje, y añado, que aciertes en lo que estudias, pues tu tiempo y ganas son escasas y valiosas. La única forma de mejorar no es el esfuerzo puro, pues la vida es corta y el esfuerzo implica de algún modo sufrir. El mejor camino es hacer de tu profesión un modo de vida en el que disfrutes.

El conocimiento te llevará a un mayor rango de posibilidades donde poder trabajar y de este modo defender tus derechos.

Por cierto, aunque ya lo sabemos, es bueno recordar que la mejor tecnología puede ser secundaria o irrelevante mañana, lo que hoy puede ser el mejor producto/lenguaje de programación, en 3 días llega la competencia con una innovación y la hace obsoleta hasta el siguiente contragolpe. Lo que es mejor o peor, es relativo y con un carácter puramente temporal, así se mueve el mundo tecnológico.

Gasta tu tiempo en aprender sin entrar en polémicas, de nada sirven, y sobre todo aprende varias tecnologías (mínimo un par de ámbitos) para que no dependa tu vida de una sola.

Completa la actitud mental con la profesionalidad, tu saber estar y saber hacer. Tu estabilidad mental debe de ser en la medida de lo posible independiente de lo que te encuentres por el camino, el problema lo tienen los demás, no tú. Debes distanciarte de lo que te dicen con lo que sientes en tu interior, son cosas distintas.

Cambiemos el chip de pensar “el sector es una mierda” por “en el sector hay de todo” y que con argumentos razonables y siendo agradables se pueden lograr muchas cosas.

No admitas que te exploten, mantente firme y agradable (reproducir al mismo tiempo ambas actitudes es un arte)

Y, sobre todo, sobre todo la última no menos importante y que nos incide directamente:

 

¡POR FAVOR, NO TE ENDEUDES! ¡NO VIVAS POR ENCIMA DE TUS POSIBILIDADES!

Aunque este tema parece que no tiene que ver con un blog para programadores, incide en nuestras vidas, pues nuestros trabajos suelen ser temporales por mucho contrato indefinido que tengamos.

Procura vivir incluso con ahorros. El martirio psicológico que supone tener que soportar la presión sin escapatoria alguna, temiendo al despido, es extremadamente dañino, créeme, no hay bien material que lo pague. Lo que te libra de la explotación es una formación muy alta, un nivel de endeudamiento muy bajo y un equilibrio mental de mantener la estabilidad emocional pese a las presiones y bajezas del sector. Esta es la única respuesta.

Si tienes deudas lucha por quitártelas y aprende la lección, no dejes que luego, cualquier tentación material apriete tu economía y esta presión te haga prisionero y por tanto esclavo de las consultoras y clientes finales. Quizás el problema principal lo genera uno mismo por las deudas. ¡Libérate!

Debes vivir siempre con este principio en mente: tener dinero para vivir con normalidad sin ningún tipo de ingresos durante un mínimo de 6 meses, luego a este tiempo añade indemnización por despidos y derechos sociales. Este, es el mínimo importe básico de supervivencia, cualquier tiempo menor te convertirá automáticamente en un esclavo. Realmente, los 6 meses es poco, una línea roja.

El tiempo ideal que te permitirá dejar de ser un esclavo definitivamente, es disponer de una línea de flotación de 1 año natural, y en caso de tener deudas, que en dicho año puedas pagarlas.

Ten mucho cuidado con ingresos futuros previstos, en la práctica suelen pasar muchas cosas, no te anticipes haciendo gastos antes de tiempo.

Para lograr ahorrar cuando no tengas el importe básico de supervivencia, piensa “¿este gasto es realmente casi imprescindible en mi vida o en la de mi familia?” Ok, vale, algo te puede hacer mucha ilusión, pero sino dispones del importe básico de supervivencia ¿merece la pena ser “esclavo” por esa ilusión? ¿Tan importante es?

Los créditos tienen intereses, con lo que tu esfuerzo se disipa pagando intereses, pero lo verdaderamente dañino es que luego la financiera/banco se volverá parte de los que te esclavizan, convirtiéndose un trinomio terrible que se potencian los unos a los otros: la consultora, el cliente final y los fondos buitres  o los bancos. La esclavitud la tendrás servida, serás un desgraciado.

Todos sabemos como es el sector tecnológico, la rotación es brutal. El tener dinero ahorrado no significa para nada que en cuanto te sientas machacado debas abandonar o irte de un trabajo, todo lo contrario: al tener mayor estabilidad emocional y por tanto mental, podrás defender mejor tus derechos y mantenerte firme en hacer bien tu trabajo con responsabilidad.

Si te vas es porque quieras irte a algo mejor, y si por mantenerte firme te despiden, tendrás derecho a una indemnización mucho mayor que si te hubieras marchado libremente, ¡es tu dinero! Mantén tu honor, profesionalidad y serenidad hasta el final, nunca admitas que te hagan sufrir.

No entres en el juego del sufrimiento ni de alterarte, sólo sirve para crispar aún más la situación y que pierdas rendimiento.

Si vives así, tu sensación de explotación va a disminuir considerablemente, tu estabilidad mental va a aumentar muchísimo. Le vas a quitar a los demás el poder de someterte.

El ahorro es algo muy bueno, cuesta mucho sacrificarse, pero luego te libera. Ten cuidado con las tentaciones de gasto que puedan hacerte terceras personas, entiéndase parejas, hijos, etc., que no ven el mundo entre consultoras en el que te mueves. Prima el ahorro y gasta cuando tengas el mínimo ahorrado.

Querer dejar de sufrir no es un antojo, necesitamos dejar de sufrir, es tu elección.

Si te cuesta trabajo hacer que un familiar cambie de actitud respecto al ahorro, pasa el enlace de este artículo para que reflexione y compártelo en las redes sociales. Comentemos nuestras experiencias y ayudémonos.

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Sin miedos, ¿OK?

1 comentario en “Ser responsables sí, sufrir no

  1. Hola.
    Tomo nota: El miedo es una elección.

    Hay cosas que dependen de nosotros y otras que no.

    Para las segundas…Puedo cambiar yo.

    Creo que tu solución es aplicable a otros muchos ámbitos de la vida.

    Saludos.

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